A 15 MINUTOS DE LA CASA ROSADA Y 30' DE LA PLATA
LA GENTE MUERE DE HAMBRE....
PATRIA Ó MUERTE
VENCEREMOS
Gerardo Ezequiel Maguna tiene ocho meses. Pesa cuatro kilos setecientos gramos. Desde hace poco más de un mes, agoniza en la sala 14 del Hospital de Niños Sor Maria Ludovica de La Plata. Tiene desnutrición calificada como "crítica", está traqueotomizado, no respira por sus propios medios, y los médicos han debido hacer una colostomía –es decir, un ano contranatura- ya que el intestino se le perforó por el ataque masivo de las infecciones que lo afectan. Es un vecinito de La Matera que tiene ocho hermanos, que debieron ser doce, solo que tres ya murieron.
Gerardo es una pequeña bolsa de piel y huesitos, por el respeto que el dolor de su familia merece no fué fotografiado, aunque su imagen debería impedir por el resto de sus vidas a los funcionarios responsables conciliar el sueño.
Gerardo ingresó a las 2.30 del 4 de octubre al Hospital cabecera de la provincia, derivado del Hospital Materno Infantil de Solano. Registraba un estado "crítico, febril, séptico." Nació en el Hospital Oñativia de Almirante Brown el 28 de febrero de éste año, y llegó al mundo con un poco más de dos kilos de peso. En ocho meses, solo aumentó otros dos kilos. No se sentaba por sus propios medios aunque los profesionales registraron que "algo parloteaba."
Gerardo fue atacado, en medio de su desnutrición fatal, por "escabiosis," una leve infección en la piel de la que cualquier niño sale rápidamente si es sometido al tratamiento adecuado.
Solo que Gerardo no tiene la más mínima respuesta inmunológica, y la infección lo consumió en pocos días.
Elvira, su madre, es empleada doméstica, y habita junto a Gerardo y sus ocho hermanos, la casilla 17 de la manzana 126 del barrio La Matera. El padre de los pequeños es jubilado, a pesar de sus 48 años. Todos –los once- viven en un solo cuarto.
"Se preocupa muchísimo. Andamos viendo como le juntamos las monedas para venir al ver al nene al Hospital", cuentan los profesionales que intentan hacer algo por Gerardo, respecto de Elvira, quien, a pesar de la distancia en la que está el pequeño luchando por su vida, de sus otros ocho hijos, de su trabajo, y de su angustia, tiene asistencia casi perfecta con su niño.
Los médicos hallaron que Gerardo tiene una sola dosis de vacunas, la que se aplicó al nacer. Tiene un hematocrito –sustancia que aporta calidad a la sangre- del 22%, lo que significa que el correlato en hierro –mineral fundamental para el crecimiento y el sostenimiento corporal- es de un 7%. El normal debería ser 12.
Los médicos pediatras que lo atienden, no quieren responder a la pregunta fatal. ¿Cuál es el pronóstico de éste bebe?. "No tiene lo que los médicos llamamos "sustrato". No hay como hacer para que los antibióticos le hagan efecto, y la alimentación lo recupere", responden. Y nada más. No tiene masa muscular, ver a Gerardo será una imagen imborrable. La de un niño con los ojos abiertos, que no se mueve, conectado a tubos, caños, aparatos, mediciones, y que no es más que la imagen de una monstruosidad imperdonable. Si existen los milagros, habrá que esperar uno.
Gerardo ingresó a las 2.30 del 4 de octubre al Hospital cabecera de la provincia, derivado del Hospital Materno Infantil de Solano. Registraba un estado "crítico, febril, séptico." Nació en el Hospital Oñativia de Almirante Brown el 28 de febrero de éste año, y llegó al mundo con un poco más de dos kilos de peso. En ocho meses, solo aumentó otros dos kilos. No se sentaba por sus propios medios aunque los profesionales registraron que "algo parloteaba."
Gerardo fue atacado, en medio de su desnutrición fatal, por "escabiosis," una leve infección en la piel de la que cualquier niño sale rápidamente si es sometido al tratamiento adecuado.
Solo que Gerardo no tiene la más mínima respuesta inmunológica, y la infección lo consumió en pocos días.
Elvira, su madre, es empleada doméstica, y habita junto a Gerardo y sus ocho hermanos, la casilla 17 de la manzana 126 del barrio La Matera. El padre de los pequeños es jubilado, a pesar de sus 48 años. Todos –los once- viven en un solo cuarto.
"Se preocupa muchísimo. Andamos viendo como le juntamos las monedas para venir al ver al nene al Hospital", cuentan los profesionales que intentan hacer algo por Gerardo, respecto de Elvira, quien, a pesar de la distancia en la que está el pequeño luchando por su vida, de sus otros ocho hijos, de su trabajo, y de su angustia, tiene asistencia casi perfecta con su niño.
Los médicos hallaron que Gerardo tiene una sola dosis de vacunas, la que se aplicó al nacer. Tiene un hematocrito –sustancia que aporta calidad a la sangre- del 22%, lo que significa que el correlato en hierro –mineral fundamental para el crecimiento y el sostenimiento corporal- es de un 7%. El normal debería ser 12.
Los médicos pediatras que lo atienden, no quieren responder a la pregunta fatal. ¿Cuál es el pronóstico de éste bebe?. "No tiene lo que los médicos llamamos "sustrato". No hay como hacer para que los antibióticos le hagan efecto, y la alimentación lo recupere", responden. Y nada más. No tiene masa muscular, ver a Gerardo será una imagen imborrable. La de un niño con los ojos abiertos, que no se mueve, conectado a tubos, caños, aparatos, mediciones, y que no es más que la imagen de una monstruosidad imperdonable. Si existen los milagros, habrá que esperar uno.
Responsables
Néstor Kirchner, Alicia Kirchner, Ginés Gonzalez Garcia, Felipe Solá, Claudio Mate, Jorge Varela, Sergio Villordo, Nora Cuesta, Leandro Jarsun, son los responsables directos del sufrimiento de Gerardo. Los funcionarios de un estado que no sale a la búsqueda de los vulnerables, de quienes pretende se arrastren hasta ellos. Para en muchos casos, ni aún así actuar.
La secretaria de salud de Quilmes se llama Nora Cuesta.
La secretaria de salud de Quilmes se llama Nora Cuesta.
Es –paradójicamente- médica pediatra. Conoce la situación de
La Matera. No resuelve la situación.
Es ahora la doctora, concejal electa del anibalismo. Será la okupa de una de las bancas de la representación legislativa comunal.
Mientras el gobierno nacional –y el provincial- derraman litros de saliva ponderando la valoración de los derechos humanos violados en el pasado, no parecen dispuestos a inmutarse por el hambre que asesina en el presente.
En una casilla de madera de la manzana 126 del barrio La Matera, once argentinos carecen de los derechos humanos básicos y fundamentales. Tres ya murieron, por insuficiencias cardiológicas y respiratorias, eufemismos que dibujan las verdaderas causas de la muerte.
Podríamos preguntarnos si Gerardo no está sufriendo en términos físicos lo que otros sufrieron en el pasado víctimas de la tortura. Si su carne no le duele como a otros le han dolido otras aberraciones. No tiene ni siquiera la posibilidad de preguntarse si acaso, hay alguna esperanza. Tiene nada más que ocho meses.
Sergio Villordo, el responsable más inmediato, no tendrá la foto de Gerardo, porque hemos decidido no retratarlo.
Es ahora la doctora, concejal electa del anibalismo. Será la okupa de una de las bancas de la representación legislativa comunal.
Mientras el gobierno nacional –y el provincial- derraman litros de saliva ponderando la valoración de los derechos humanos violados en el pasado, no parecen dispuestos a inmutarse por el hambre que asesina en el presente.
En una casilla de madera de la manzana 126 del barrio La Matera, once argentinos carecen de los derechos humanos básicos y fundamentales. Tres ya murieron, por insuficiencias cardiológicas y respiratorias, eufemismos que dibujan las verdaderas causas de la muerte.
Podríamos preguntarnos si Gerardo no está sufriendo en términos físicos lo que otros sufrieron en el pasado víctimas de la tortura. Si su carne no le duele como a otros le han dolido otras aberraciones. No tiene ni siquiera la posibilidad de preguntarse si acaso, hay alguna esperanza. Tiene nada más que ocho meses.
Sergio Villordo, el responsable más inmediato, no tendrá la foto de Gerardo, porque hemos decidido no retratarlo.
Allí está, en la sala 14, el producto del "mejor intendente de los últimos 50 años", tal como lo definió, curiosamente el ministro de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos que designó Cristina Elisabeth Fernandez de Kirchner, desde el próximo 10, la nueva responsable del horror.
Radios: "las actuales licencias están manchadas con la sangre de la dictadura" -
Martín García
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