Decálogo del Militante
Asumo la responsabilidad de luchar todos los días de mi vida por la libertad de mi pueblo y de los pueblos subyugados de la tierra.
Asumo la responsabilidad de ser un militante ejemplar para quien no importan sacrificios (ni el máximo sacrificio) para desarrollar y hacer cumplir los estatutos y agenda del partido.
Asumo la responsabilidad de educarme para educar, de instruirme para instruir, de desarrollarme para desarrollar la formación cualitativa de otros militantes.
Asumo la responsabilidad moral de tratar de imitar a los precursores del hombre nuevo (Ché-Fidel) cuyas enseñanzas me proporcionan las armas para luchar cotidianamente contra los espejismos del capitalismo y el anarquismo seudo-revolucionario.
Asumo la responsabilidad de aceptar mis errores, auto criticarme y actuar sobre la experiencia de la crítica y la autocrítica.
Asumo la responsabilidad de estar siempre a la cabeza de las tareas más difíciles y duras y de ser el último en la celebración de nuestros triunfos.
Asumo la responsabilidad de combatir la falta de fraternidad entre militantes, sembrando confianza y comprensión entre los mismos.
Asumo la responsabilidad de ser honesto conmigo mismo para poder ser honesto con mi partido y con mi pueblo.
Asumo la responsabilidad masculina de ser un verdadero compañero para mi compañera, dando amor, respeto y comprensión para el enriquecimiento, desarrollo y mantenimiento de nuestra relación, convirtiendo nuestro hogar la cuna donde se cimenten los valores revolucionarios de nuestros hijos.
Asumo la máxima responsabilidad de luchar no sólo por la toma del poder, sino por el mantenimiento y desarrollo del mismo que nos permita dar a nuestro pueblo libertad con justicia hacia la construcción del socialismo y con ello cumplir con nuestro compromiso internacionalista.
Sólo si sé cumplir con este decálogo de principios revolucionarios tendré el derecho a llamarme o ser llamado un verdadero militante.
Paul Fortis





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