Hoy se instaló la Asamblea partidaria del partido Podemos. Tuve oportunidad de ver en televisión como se juntaron personalidades tan disímiles como Leopoldo López, Baduel, Marisabel, Ramón Martínez, Roberto Smith, Héctor Pérez Marcano, entre otros. Pero me llamó la atención que ese orador iracundo -y poco efectivo como comunicador- llamado Ismael García, enfilara sus baterías antiaéreas contra un zamuro de la política nacional…
En medio de su arenga, Ismael sacó a relucir su papel durante la crisis de abril de 2002, diciendo que el estuvo al lado de la democracia, defendiendo la constitución cuando "otro personaje que hoy se pinta como héroe" se apareció "de madrugada, en una ambulancia, a ver si era verdad que Chávez había regresado". Dentro del relato jactancioso, jocoso e irónico de Ismael, hay verdades, pero también algunas imprecisiones. Como yo no soy escaparate de nadie, digo lo que se.
El hombre de la ambulancia es...
...Diosdado Cabello. Si. El hoy gobernador de Miranda. El ex ministro de Infraestructuras, de Interior y Justicia. Vice presidente de la República para el momento de la crisis de abril. Golpista del 92. Ex presidiario. Etc. El, es el hombre al que Ismael señala como ser un culillúo de ambulancia, que el 13 de abril se escondió dentro de una unidad de primeros auxilios para llegar a Miraflores.
En este país de memoria débil, a la gente se le olvidan las cosas. Por eso, algunos tenemos que ponernos a recordar, a ver si así los olvidadizos entienden el presente.
Días de abril.
El 11 de abril, la crisis desatada por Chávez al nombrar como presidente de PDVSA a Gaston Parra. La alta y mediana gerencia de la empresa se rebeló ante ese nombramiento, siendo secundados por la CTV y Fedecámaras, buena parte de la dirigencia partidista que salió a la calle gritando el novedoso y profundo lema "Ni un paso atrás…
Resultado: cierto grupo de militares logró presionar lo suficiente como para que, luego de una gigantesca marcha a Miraflores duramente reprimida y televisada, a Chávez le obligaran a salir de Miarflores hacia el Fuerte Tiuna y luego a una Isla donde quien sabe las ordenes que tendrçian que cumplir esos soldados.
Los que vinieron después se hincharon en el poder que les duró muy poco por su egoísmo e individualismo nunca superados olvidando cuales eran las prioridades que tenían todos aquellos que opinaban que la salida de Chavez era el primer paso para la reforma completa de este país…, los que salieron a la calle, y los que murieron en las calles caraqueñas ese 11 de abril. Y así, conformaron un gobierno fantoche, que desde el mismo momento en que se pensó en él, ya estaba derrocado. Al mínimo rumor de una asonada contra los "nuevos amos", asonada que buscaba restaurar a Chávez en el poder, huyeron despavoridos de Miraflores. Eso fue el 13 de abril. Así, poco a poco, fueron regresando los más prominentes integrantes del Chavismo, que se habían escondido previamente. A las puertas de Miraflores, desafiante, se encontraba Aristóbulo Istúriz, dando una arenga montado en el techo de la camioneta Blazer azul grisácea de Alfredo Laya, ex gobernador de Vargas. Cuando Aristóbulo hablaba, se dio cuenta, al igual que el resto de los que ahí se encontraban, de que unos soldados en el Palacio Blanco -sede del regimiento de guardia de honor, frente a Miraflores- lo vitoreaban y alzaban el puño cerrado en gesto de apoyo. Evidentemente, estaban de su lado. Por eso, por una de las entradas subterráneas del palacio presidencial, Aristóbulo, Ismael García y otros dirigentes se atrevieron a entrar. En el túnel que da entrada al sótano miraflorino, se escuchó el grito del negro ex causaerrista Aristóbulo Istúriz: "¡Viva Chávez, nojoda!". Habían retomado el palacio.
¿Y donde está el vicepresidente?
El señor vice presidente andaba huyendo, salvando el pellejo. Se fue primero a Los Teques. Había salido del Helicoide porque al momento de la crisis ni se quiso asomar por Miraflores. Vean los videos de la crisis y dentro de Miraflores estaba todo el mundo, menos él. Se fue a la sede de la DISIP según el porque tenía que evitar que lo agarraran en el mismo sitio que al presidente. Pero esa ausencia muchos la interpretaron como cobardía: Iris Varela lo gritaba en Miraflores, algunos ministros también.
Ahí en la Disip estaba presa Lina Ron en ese momento. Y el Vice presidente que después la ha protegido bajo su regazo desde la gobernación de Miranda, sabía que ella estaba ahí presa. Y ella sabe que el estuvo ahí, y que el gobierno mismo la tenía presa. Y hoy ella es una talibana, igual que ayer. Y de la misma manera la mandan a callar. Como verán, ella también tiene mala memoria.
Con el paso del tiempo, se ha dedicado Diosdado a relatar toda una historia heroica, juegos de espías, de liderazgo en la clandestinidad y demás. Pero el hecho es que él simplemente se fue a salvar el pellejo y buscaba por todos los medios salir del país.
Se fue junto al celebérrimo boliburgués Rafael Sarría, Manuel Barroso -hoy el esbirro cambiario del país, o sea, jefe de Recadi- y dos personajes más cuyos nombres no recuerdo…
Iba dando tumbos, huyendo por Los Teques. El 12 de abril, durante el día, pudo comunicarse con Carlos Aguilera, para entonces jefe de la Disip. Con el lloró por teléfono y le dijo que quería irse, tenía que irse del país. Aguilera llamó a unos viejos amigos, que en la primera campaña presidencial habían prestado apoyo logístico. Ellos estaban en Vargas, necesitaban que "enconcharan" a Diosdado y sus acompañantes. Los amigos varguenses aceptaron.
Primero llegó a un apartamento en la urbanización Playa Grande. Ahí Diosdado hizo su primera arenga, su gran declaración como presidente interino en la clandestinidad "Sáquenme de aquí...tengo que irme del país". De ese tamaño era su valentía en ese momento.
Le prometieron que lo sacarían, pero que había que esperar el momento más propicio. Mientras, lo esconderían en una finca en Oricao, en el extremo oeste del Estado Vargas. Hasta allá lo llevaron. Sarría, por su lado, suplicó que lo llevaran a Tanaguarena. En medio de la noche, los amigos varguenses lo dejaron donde pidió.
Mientras, Diosdado seguía pensando en que tenía que irse del país. Tenían planeado llevarlo a Barbados, porque ahí lo renonocerían como miembro de un gobierno legítimo. Pero el estaba entregado, solo quería irse. Solo cuando lo llama Otto Neudlstadt, corresponsal de CNN en Venezuela para aquel entonces, es que empieza a barajar la posibilidad de encabezar un retorno al poder y un rescate de Chávez.
Diosdado ha contado luego de estos hechos una historia distinta. Que él llamó a Otto. Que él contactó a Baduel. Que él lideró el retorno. Qué va: Otto lo llamó y lo puso a hablar con Baduel. Y ahí fue cuando se decidió. Aguilera bajó a buscarlo, subieron en un carro escoltado por unas motos en las que iban los mismos amigos varguenses que lo escondieron en Oricao. Llegando a Catia se dieron cuenta de que había tiros por todos lados, por eso se metieron por la autopista vía este, y en Parque Central apareció el negro Chourio con una ambulancia y unos tipos armados dentro. Ahí se montó Diosdado, que siguió escoltado por los motorizados varguenses y Aguilera. Uno de los varguenses cargaba una ametralladora, con la que le fue disparando a todos los candados que se encontró por la entrada de "Pagüita" de Miraflores: la ambulancia fue entrando, el motorizado varguense se disponía a disparar a un candado y por instinto miró antes hacia arriba: como 50 soldados de la Guardia de Honor lo apuntaban. "¡No disparen! ¡traemos a Diosdado aquí!" Diosdado se asomó. Los soldados estallaron en gritos de júbilo. El candado voló por los aires. Y esa puerta que en el 92 vio salir a Carlos Andrés Pérez rumbo a Venevisión para dirigirse al país, veía hoy entrar a Diosdado Cabello, Vice Presidente de la República y, por esas cosas del destino, Presidente Encargado hasta el retorno de Chávez. A partir de su entrada a palacio, transcurrirían 5 horas y 15 minutos antes de reencontrarse con Chávez y entregarle simbólicamente la presidencia.
Esa es la historia. Aunque Diosdado hoy, sumido en la verguenza de un pasado cobarde, pretenda dibujar un hecho glorioso. Aunque mande a escribir libritos en los que cuente una historia distinta, en la que hasta los varguenses que le ayudaron salen difamados. Aunque se presente como un valiente de la clandestinidad, los que ahí estuvieron saben que a la hora de correr, Diosdado está entre los primeros de la fila. Y nadie se atreve a señalar a Diosdado, porque en esos momentos todos se daban por perdidos, todos huyeron: Cilia y Nicolás estaban escondidos en un barrio de Caracas, a Miraflores llegaron con ropa prestada. Bernal escuchó tanto por la radio que lo habían matado, que ni el se creía vivo: al llegar a Miraflores gritó "Coño Dios mío...ya estamos aquí" y se puso a llorar abrazado a otro "héroe de papel tualé". Y así, cada uno de los cobardones de ese día tienen su cuento…
Como corolario, baste decir que Ismael García nombra al hombre de la ambulancia con desprecio, pero sabe que Diosdado siente y resiente esa alusión directa. Ismael se ríe cuando habla del asunto y además, corona el tema diciendo que él si sabe de Cabello, porque es su especialidad.





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