• El proceso busca pruebas sobre supuestos nexos del Presidente colombiano con paramilitares.
Buscan determinar supuestos nexos entre el presidente álvaro Uribe con paramilitares de derecha. |
Uribe, eyer, reclamó estar en su derecho al pedir una investigación sobre un supuesto complot en su contra en el que -aduce- habría participado un juez del tribunal que lo intentó implicar en un plan criminal con los paramilitares.
En las últimas horas, el Presidente hizo pública una carta fechada el 11 de septiembre como prueba -dijo- de que el magistrado Iván Velásquez habría ofrecido beneficios judiciales a un paramilitar preso para que declarara en contra del jefe del Estado y lo acusara de planear el homicidio de otro paramilitar.
La jefe de la policía secreta colombiana, María del Pilar Hurtado, dijo que la carta que recibió el Presidente firmada por el paramilitar José Orlando Moncada Zapata (alias "Tasmania") es en "un 95 por ciento legítima", aunque evitó referirse a la veracidad de su contenido.
Mientras tanto, el fiscal general, Mario Iguarán, anunció que su despacho comenzó a investigar el episodio para establecer si lo que dice el paramilitar preso es cierto y si habría lugar a responsabilidades penales.
OBSTRUCCIÓN
Las declaraciones de Uribe causaron un profundo malestar en la Corte Suprema, cuyo presidente, César Julio Valencia Copete, salió ayer a defender la forma en que se realiza la investigación.
Al mismo tiempo dijo que la llamada telefónica que Uribe hizo a Velásquez para preguntarle sobre la veracidad de los hechos denunciados en la carta eran una "obstrucción" a la justicia por parte del Ejecutivo.
Antes de iniciar una sesión extraordinaria con los otros 22 magistrados del alto tribunal para analizar esta crisis, el juez expresó además sus temores de que la policía secreta realice seguimientos al equipo a cargo de la investigación que afecta a 41 congresistas, 40 de los cuales hacen parte de la coalición que apoya a Uribe.
Once de esos congresistas ya han renunciado a su fuero, con el fin de ser procesados por la Fiscalía y poder apelar en caso de ser acusados formalmente y condenados. Uno de los últimos en hacerlo fue el senador Mario Uribe, primo del presidente.
Horas después de denunciar el supuesto complot en su contra, el Presidente se enfrentó, esta vez a través de una emisora radial, con el columnista Daniel Coronell, de la revista Semana.
El periodista recogió lo dicho por la ex presentadora de televisión Virginia Vallejo, quien fuera amante del jefe del cartel de la cocaína de Medellín, Pablo Escobar, sobre los supuestos nexos de Uribe con el capo.
Uribe dijo que Coronell es un calumniador profesional y añadió que hay sectores que quieren que renuncie a la presidencia.
En su más reciente columna, Coronell reprodujo una noticia publicada el 15 de junio de 1983 por el diario El Mundo, de Medellín, según la cual un helicóptero de Pablo Escobar le fue prestado a Uribe para ir a una zona rural del noroccidental departamento de Antioquia donde su padre había sido asesinado y su hermano Santiago había quedado gravemente herido.
No obstante, debido a las malas condiciones climáticas, el helicóptero de Escobar no pudo llegar a la zona a donde se dirigía. En su enfrentamiento radial con Coronell, el Presidente admitió haberse subido a ese helicóptero, pero dijo no saber a quién pertenecía.
Los supuestos nexos entre Uribe y el desaparecido capo del narcotráfico en los años 80 están contenidos en un libro publicado recientemente por Virginia Vallejo, que ofuscó al Mandatario, quien acusó a otro periodista, Gonzalo Guillén, de ser el verdadero autor de esas críticas.
Inmediatamente después de los comentarios de Uribe, Guillén denunció haber recibido más de veinte amenazas de muerte que lo obligaron a huir de Colombia el fin de semana pasado.





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